“Niña, adolescente, los libros me salvaron de la desesperación; eso me ha persuadido de que la cultura es el más alto de los valores, y no logro considerar esta convicción con mirada crítica.”

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viernes, 8 de enero de 2010



Primero hay que saber sufrir,
después amar, después partir
y al fin andar sin pensamiento...
- Naranjo en flor.







"El veneno en dosis adecuadas es medicina, la medicina en dosis exageradas es veneno... todo es cuestión de dosis"



"- ¿Y esto?

- Es mi pueblo

-¿Naciste ahí...?


- No, ahí pienso morir..."



"Hay que mujeres que ni cuando mienten dicen la verdad..."

"mientras Buenos Aires siga teniendo en cada esquina los helados más ricos del mundo, la esperanza todavía no se perdió..."





domingo, 18 de octubre de 2009

Hello, Stranger...


"¿Nunca has visto un corazón?, parece un puño bañado en sangre. "



(Alice)
" Es una mentira. Son un montón de tristes desconocidos fotografiados preciosamente, y...Todos esos imbéciles que aprecian el arte dicen que es bello porque eso es lo que quieren ver. Pero la gente de las fotografías está triste, y sola... Pero las fotos hacen que el mundo parezca más bello así que...la exposición es una mentira y todo alrededor es una gran mentira."






viernes, 2 de octubre de 2009



Lo miró. No necesitó palabras para decirle cuánto le dolió, por cuánto tiempo más sufriría la misma condena (similar a las pérdidas en batallas de insurrectos, similar a los pordioseros cuando no tenían más que migajas)
Lo miró (y con esas pestañas y con esos ojos) y con ese aire a cien años de soledad embalsamada en un cuerpo de diecisiete años le dijo…
Que dolió. Dolió… Le dijo sin hablar, se lo dijo en un susurro escapado del lagrimal, sangrado en la comisura de los labios (cerrados, mudos, como mariposa que se cierne en un tallo resbaladizo). Cuando se cruzaron las etéreas miradas de tiempos viejos y tiempos por llegar, lo miró y le dijo (mas bien le gritó, mas bien profesó...) Que dolió, dolió mucho, y duele... Como eterno sortilegio que condena a quien padece.
Lo miró, y sucumbió al mutismo. Así y todo, detalló cuánto dolió. Dolió como sólo pueden doler esas necedades que, más que eso, son sobras… Sobras, cenizas, acumuladas e idiotas, sin razón de ser y con el pérfido objetivo de perpetrar el pasado. Como las muescas en sábanas ajenas o las cartas sin remitente. Las lágrimas saladas y hondas como Océanos de justificaciones fehacientes.
Dolió…
Como sólo puede doler el dolor mismo, escupido en la cara, pegado al pecho (casi Werther en su más hondo suspiro)
Y el la miraba y no podía entender, cómo aquél lenguaje lo hacía enloquecer casi sin tiempo a nada, casi sin tiempo (siquiera) a respirar, sólo exhalando (insuflando la pleura, pero sin sentir el diafragma)
Y continúa doliendo, mientras me sitúo en ese parpadeo coetáneo con la tristeza que se desvanece al recuperar el aire… Pero mientras, duele.
Duele en esa puntualidad. En esa rotura de pleura, en ese carcomer de alma… Estadio particular, en el que no se está vivo, en el que no se está muerto. En el que se está lidiando con la fantasmagoría del tiempo. Duele como esa particularidad que se sienta en un punto exacto y en el medio del pecho. Duele como el recuerdo perdido, cuando uno estornuda nostalgia y se congestiona de melancolía. Ese aire de putas arrepentidas, con sus labiecitos rojos y miradas compungidas, aire de cigarrillos consumidos, ese aire viciado de lo mismo y de lo de siempre. Duele como la ilusión fracasada y la esperanza maltrecha, como la infusión helada y derramada en la alfombra del amante.
Dolió… y todo eso le dijo sin decir más que lo que expresaban los amantes (y con esas pestañas y con esos ojos…)
Como sólo pueden doler las cosas que nacen del dolor mismo, que no se limitan a ser expresión de éste sino a SER dolor, a ser dolor y no sólo a expresarlo.
De esa forma, antiquísima y bella,
De esa manera, perfecta y agonizante, duele. Dolió y dolerá. Como esa Soledad que deja perpleja a la adolescente que sentada en el piso imagina que las cosas irán mejor…
Pero qué clase de ridiculeces digo, pero por qué remitirnos a sentimentalismos melodramáticos. Si ella, con el vestido y con los tacos, con los ojos y el devaneo en la cabeza no dijo más que lo pensado… Qué sentido tiene pintar las paredes de estos colores, si el individuo que las decora no lleva consigo ningún rasgo cromático.
Ella lo miró, y no dijo más. Lo miró y cuánto le dolió dejar escapar esa gota de sal.
Cuando recuerde el por qué de este dolor será demasiado tarde. Por qué dolor. Por qué doler.
Una mujer que duele en el cuerpo es una espada clavada en el corazón del jinete que se atreva a galopar en aquel sinuoso intercambio de cinturas. Es la cintura de la mujer la porción de cuerpo que mejor habla de ella. Se atan allí las tristezas, la lástima, la sensualidad, las asperezas de alma, los quejidos de noche, las sonrisas mañaneras… Es la cintura.Y la cintura le dolió como si ya no pudiera bailar. Es que aquellas manos la desfiguraban con cada tocar, con cada caricia. Como deshaciéndola y volviéndola a hacer. Era algo hermoso de ver, y por todo eso, por aquella belleza enfermisa, por aquella perfección repugnante, le dolió... Le dolió aún más...

jueves, 24 de septiembre de 2009

Algo más raro que una naranja mecánica


Mezcla de resentimiento, odio y traición...

La naturaleza le dio resguardo
al oscurantismo de los Cielos
porque más que ángeles caídos
resultamos ángeles enfermos,

y en la propia existencia hundidos
y felices por los festivales celebrados
en nombre de algún Dios herido,
en nombre de algún mundo imposible...

Pero qué placer el de ver morir al propio placer

consumado en el Deseo
qué alegría la de saberse perdido
en las peripecias del sexo empedernido
y retumbando en los ecos de un destino

Se suscitan las emociones más turbulentas,
los desencuentros más perturbadores,
y en el medio de la nada la soledad
que anida los más grandes temores...

Es el circo de bestialidades
las deshonras, y las condecoraciones,
como risas y gritos ensordecedores,
y agita sus pestañas porque le agrada el festín...

En el medio de la gran ola,

en el surco del torbellino,

en la vorágine de pelos, cuerpos y saliva,

nace esa sensación,
esa emoción

hecha de retazos de alma,

las audacias del corazón
(que se creyó por siempre una farsa)

emoción casi humana,

casi ajena y extraña,

pero siempre propia

que de tan imposible se torna segura
que de tan violenta es apacible.

Y más raro aún que una naranja mecánica

el dolor de un sólo segundo

convertido en goce

el pinchazo de un instante

cuando el tiempo es sólo aparente...

Y el placer de sentir tal violencia que amarra

los brazos y las piernas

la boca

y los ojos

Y

la Libertad

de saber que pudiendo romperlos

permanecemos atados

viernes, 4 de septiembre de 2009

Irrèversible



> Porque el tiempo lo destruye todo
> Porque algunos actos son irreparables
> Porque el hombre es un animal
> Porque el deseo de venganza es un impulso natural
> Porque la mayoría de los crímenes quedan sin castigo
> Porque la pérdida del amado destruye como un rayo
> Porque
el amor es el origen de la vida
> Porque toda la historia se escribe con esperma y sangre
> Porque las premoniciones no modifican el curso de los acontecimientos
> Porque el tiempo lo revela todo
> Lo mejor y lo peor.

miércoles, 2 de septiembre de 2009


CHELSEA HOTEL SUITE Nº 2
es una canción de Leonard Cohen

Te recuerdo bien en el Chelsea Hotel,
hablabas tan segura y tan dulcemente,
mamándomela sobre una cama deshecha
mientras en la calle te esperaba la limusina.

Esas eran las razones y ésa fue Nueva York,
nos movíamos por el dinero y la carne
y a eso lo llamaban amor, los del oficio,
probablemente, aún lo es para los que quedan.

Pero te fuiste, ¿verdad, nena?
Sólo le diste la espalda a la gente
y te alejaste, ya nunca volví a oírte decir:
Te necesito, no te necesito, te necesito, no te necesito
mientras todos te bailaban alrededor.

Te recuerdo bien en el Chelsea hotel.
Ya eras famosa, tu corazón era una leyenda.
Volviste a decirme que preferías hombres bien parecidos
pero que por mí harías una excepción.

Y cerrando el puño por los que como nosotros
están oprimidos por los cánones de belleza,
te arreglaste un poco y dijiste: No importa,
somos feos, pero tenemos la música.

Y entonces te fuiste, ¿no es así, tía?
Simplemente, diste la espalda a la gente
y te alejaste, ya nunca volví a oírte decir:
Te necesito, no te necesito, te necesito, no te necesito
coreándote todos alrededor.

Y no pretendo sugerir que yo te amará mejor
No puedo llevar la cuenta de cada pájaro que cazaste.
Te recuerdo bien en el Chelsea Hotel.
Eso es todo, no pienso en ti muy a menudo.

martes, 1 de septiembre de 2009


"Y GOLPEA Y GOLPEA Y GOLPEA

y sigue golpeando y otra vez
y así a continuación
y una vez dos veces tres veces hasta mil
y vuelve a empezar con más fuerza
y golpea la gran tabla de multiplicar y la pequeña tabla
de multiplicar
y golpea y golpea y golpea
página 222 página 223 página 224 y así a continuación hasta la página 299
pasa la página 300 y continúa por la página 301 hasta la página 400
y golpea ésta una vez hacia delante dos veces hacia atrás tres veces
hacia arriba y cuatro veces hacia abajo
y golpea los doce meses
y las cuatro estaciones
y los siete días de la semana
y los siete tonos de la escala
y los seis pies de los yambos
y los números pares de las casas
y golpea
y golpéalo todo junto
y la cuenta está hecha
y da uno..."

Jean Arp



Notte sento


"Si supiera recortar los espacios transitados de manera que encajaran con los tuyos... "

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