“Niña, adolescente, los libros me salvaron de la desesperación; eso me ha persuadido de que la cultura es el más alto de los valores, y no logro considerar esta convicción con mirada crítica.”

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sábado, 9 de enero de 2010

Spaghetti Del Rock





Pistones de un curioso motor de humanidad
resortes viejos de este amor que va.
Memoria hostil de un tiempo de paz sin paz.
Narices frías de una noche atrás.

Besos por celular
las momias de este amor
piden el actor de lo que fui.

Pantalla de la muerte y de la canción,
proyectos de un nuevo spaghetti del rock.
Cíclope de cristal devora ambición,
vomita modelos de ficción.

Remontar el barrilete en esta tempestad
sólo hará entender que ayer no es hoy
que hoy es hoy y que no soy actor de lo que fui.





Quedo desparramada entre las sábanas, por el piso
salpicada por las paredes, arañando las ventanas,
cuando te vas y dejas la puerta abierta
y mi alma descalza se quita la verguenza
y corre, desnuda, para traerte a la cama otra vez.


No llores, alma mía,
ya volverás a mí,
como todos los días,
como todas las noches,
oigo el sonido de un campanario cerca...
De pronto el café es menos amargo,
y la lágrima es más secreta.

Aguarda, corazón mío
si ya tienes el suyo
a la par de tus latidos,
si él se va y te eleva
con sus manos y en sus rizos,
si cuando me desnuda
te sostiene sin dudarlo.

Ya no te vayas, quédate
a vivir conmigo,
a morir conmigo,
a desmenuzarme hasta el hartazgo,
a recrear días y noches,
en sucesión, en detrimento...


ave azul de las mañanas
que doblega mis sentidos
Lucifernia duerme en tus brazos
y se ríe de tus caricias
adorándote a viva voz
gritándote hasta que duela
que revive en el amor
con el que la atraviesas









miércoles, 6 de enero de 2010



caminamos por las calles adentradas del suburbio
calles intoxicadas por dilemas de antaño,
sujetando (enredándose las manos) las semillas del diente de león,
arañando (dime si no) las paredes del exilio.

El aroma a forastero que emanas
es el hedor de los prisioneros
(rotas las cadenas, la serenidad del entierro)

piloteamos los milagros de la entrega sin-pre-condiciones
y casi nos quemamos las pestañas de tanto mirar al sol
las manchas del pasado quebrantando la razón
la fotografía estereoscópica del futuro, y qué se yo

y qué se yo de lo que sigue,
si caminamos juntos no hay más camino
no hay más camino, solo dos,
sólo uno, uno más uno,
y el exilio es el pasaje oscurantista hacia la luz.







Eterno resplandor de una mente sin recuerdos...

"Cada plegaria aceptada...
Cada deseo renunciado..."

Alex Pope.

Inténtalo, bórrame. Erase and rewind, just change your mind. Pero si de este mundo me quitas, apareceré en el otro. Desde aquél otro volveré a penetrar en tu mundo, sí, éste mismo, éste que puede ser el otro también. Y mientras mi espíritu emborrachado por los vicios de tu olvido marchite mi esperanza, acabarás por venir a buscarme. Y ni tú ni yo recordaremos que desde aquella mañana, decidimos hacer una tregua con el destino. No existe el destino, simplemente hacemos elecciones. Bórrame, olvídate de mí. Hazlo y me encontrarás servido en el café de la mañana, siendo el soluto de cada infusión, hecho molécula del agua que bebes y sudando en tu cuerpo tu propia desesperación. Bórrame de este mundo, acabaré por despertar en tu corazón.





lunes, 4 de enero de 2010



De pronto, mi alma se despojó de prendas y se arrojó a la calle para mojarse con las estocadas finas y agudas que desprendía el Cielo. Casi se ahoga, no en el agua, sino en el aire. Inmersa en un sinfín de moléculas, era el oxígeno el faltante. Pero qué bien se sentía, sofocar los hálitos en tan fatídico arrebato.
¿Por qué dormir en aquella noche lluviosa? Hacía tiempo que no conseguía hacerlo, y ahora que finalmente llovía podía mojarse hasta el hartazgo. Necesitaba sentir que se desarmaba entre las sustancias, que poco a poco dejaba de existir y comenzaba a ser, o al revés, o quizás nada, o tal vez sea solo una paranoia pasajera la que me levanta a las tres de la mañana de mi lecho para escribir lo sola que me siento y lo sórdida de esta soledad, que mi alma quiere sacudir.
Mi alma se llueve, humedecida desde adentro, calando con frialdad en las hendiduras de la pleura, casi se respira el vidrio molido en los miserables suspiros nerviosos entre mudanza y mudanza.
Objetos y objetos y objetos y objetos… ¿Hasta cuándo continuarán desfilando? ¿Hasta cuándo seguirán sucediéndose los significados mientras sólo hay uno al que me quiero aferrar, al que me quiero fusionar, morir con él y renacer?
Que por favor me sirvan un tango mezclado con el café más amargo y con el humo del cigarrillo que no me interesa fumar. Que se siente algún alma desvaída en la silla en la que pretendo hallar algún compañero para dialogar esta noche que poco a poco se consume hasta deshacerse (no sin rencores) en un temprano amanecer. Pero está tan gris, hace tanto viento, peca tanto el frío, y llueve tan bonito y ruin… Zaparrastrosamente quiero desmenuzarme en el agua, me dan miedo los lobos del campo lindante que se me puedan aparecer para arrancarme lo poco que me queda de orgullo y dignidad. Me duelen las piernas, me duelen como duele la cabeza en su afán de insolación. La sangre que desfila por mis venas se ha tornado azul, o se ha secado como se diseca una flor en un cementerio. ¿Por qué tan gris, por qué tan lejana y barroca como Olympia o como Leda o como avispas pululando antes del toque de queda?
Y aún así, rodeada de nervios, sin estribos, estupefacta, temerosa, buscandome entre la prosa de Pizarnik y los laberintos de Auster, sigo creyendo en las miradas grandes y en las vías de tren que nos tiende Delvaux en esas ciudades industriales que nos destruyeron el amor.
¿Será posible que por una vez desee un Universo enteramente perfecto y unificado sin pecadores ni traidores ni sinsabores ni puritanos? Aléjenme de todo, permítanme una costa, al Sur blanco y desolado, entre montañas y un hotel tranquilo, con noches en vela convertida en argamasa para que un artista me modelara en su cama (en su mano reside el delgado trazo de mi contorno). Podría resistir, la clave está en que duele mucho.
Sigue lloviendo, ahora con más fuerza, mi alma se tornó aguachenta, se llueve, se desmembró, se pierde, se apelmaza con la vorágine de barro, humedad, secretos, amanecer, gris… Se angustió tanto mi cuerpo que cayó muy fuerte de bruces y se rompió en mil pedazos. Ahora mi alma es libre y nadie la molesta, ahora se llueve (hará falta que él le dibuje un nuevo cuerpo, sólo en esos permanece
)

domingo, 6 de diciembre de 2009

Como en una postal de Shoshan (te amo aún cuando no te amo...)
hagamos que, de repente, no importe nada más, (porque te pienso aún cuando no lo hago)
que no duelan las estocadas finas ("y para verte, tenía que mirarme")
que no lastimen los cristales al estallar... (un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas)
Se destiñe el Cielo en la lágrima perpetuada (andábamos sin buscarnos...)
en el rostro de virgen amamantada (pero andábamos para encontrarnos...)
el amor vertido en pesadillas de living room (me olvidarás antes que yo)



martes, 24 de noviembre de 2009




Elevó la voz tan alto
Que se le cayeron un par de letras,


Hicieron ruido en el piso


Y estallaron, rotas,

Describiendo sordas notas
De adorable desesperación

Susurró tan bajo
Que se derramaron silencios,

Quebraron la fragilidad del viento


Y perfumaron la tranquilidad,


Escapando a la incredulidad
¿Quién es tan idiota cómo para no oír los colores?
¿Tan incrédulo como para no ver la música?


Se enamoró tanto,

Tanto
y tan profundamente,

Que el Océano de su alma
Se pulverizó en cada despedida,
Cauterizando heridas
Sacrificó mentiras por verdades


Vivió tanto

y

tanto la vivió


Que se fundió con su destino
En una hebra de soledad






Hasta le duele el alma
Por extraviar en el tiempo
(Alguna entelequia)
El placebo para su soledad,

Se pierde ensimismada
En que es mejor esperar el mañana,
Que desesperar por el ayer,

Y hermosa como es

Etérea,

(son sus manos, sus pies)

Danzando incansablemente
En desiertos de insolación

(Le duele sentir la vida
Muriéndosele en los tobillos

Estallando en las vísceras,

Nacer y ser nacido,

Malabares del d e s t i n o )

Entonces,







amanece,






Y ella no está en la cama.






Lo recuerdo por cómo te reíste cuando te expliqué, con seriedad académica, que mi flor favorita era el diente de león. Será que cada vez que cruzo la calle y a mis costados hay uno de esos, se me da por soplar esos dientitos y verlos volar, encantada. La vida me enseñó demasiadas veces cómo el hombre va perdiendo su capacidad de sorprenderse ante las pequeñas cosas... Que el alma no quede sumida en ese letargo que es una horrenda agonía para el espíritu. Podemos perderlo todo, podemos arruinarlo todo, pero por qué reducir el alma al polvo que barremos debajo de la cama...



Lucifernia se acuesta sola en su cama,
duerme para despertar
de la pesadilla,

enredándose las piernas
con sus fracasos de living room,
y la belleza de sus labios
donde muere cada beso
que nunca-todavía dio...

Lucifernia recuerda esta noche
(las recuerda esta noche)
Y es casi triste verla reír
mientras no están...


susurros



derramando



cosquillas


en la espina dorsal








miércoles, 11 de noviembre de 2009



Me sentía un cuadro de Ruysdael, o La muerte de Marat.

Mi espíritu se desprendió de mi cuerpo (y lo digo con acierto académico, lo digo como si aceptara que el alma es inherente al cuerpo) y casi por inercia, se dejó atropellar.

¿Es que nunca iba a representar una realidad a lo Hobbema? Pero quién quiere molinos de agua cuando hay tanta turbulencia en las tormentas.

Mi corazón, sí. Ésa hilandera mecánica, ha desenhebrado un hilo que ha desarmado el diorama que ha constituido mi desastre de hoy. Cómo haces para tomar ese hilo, arrancarlo, y hasta destruirlo, y devolverme a mí a mi vorágine personal.

Soy yo, es el abismo, y aquí está N.


Más rara que una naranja mecánica...

Nos hemos visto ya, Alejandra


(Dedicado a Ale Pizarnik)



http://www.youtube.com/watch?v=jHWeTFzVehU&feature=player_embedded





Nos hemos visto ya, Alejandra

Camino sin caminar,
resbalando por las veredas
como las gotas de lluvia
incinerándose en su propia soledad.

Y chorreando los instantes,
los recuerdos, los pedazos,
los fragmentos de mí
rodando y lloviendo como adoquines.

Llorando las alegrías,
llorando el perfume del jazmín.
Gritando por lo bajo,
estridencias del propio ser ahogándose en el propio ser,

(y quién dijo que ser significaba existir.)

Nos hemos visto ya, Alejandra.

Desde tus abismos existenciales
hasta tus puentes surrealistas
para cruzarlos y encontrarte,
al otro lado, con vos misma.

Nos hemos visto,
y de vez en vez nos cruzamos,
cuando los desiertos verbales
nos alejan insolándonos,
nos subvierten las mentiras,
nos estalla el arte en las vísceras,

y hace tanta soledad
que hasta las letras se aniquilan…


Nos hemos chocado entre páginas,
entre hálitos que no son ni de vida ni de muerte,
son hálitos de existencia.

Hemos entablado uno de esos diálogos,
mientras buscamos esperando,
mientras buscamos con la espera.

Porque siempre se está aguardando, siempre se está al filo de la espada iluminada.

Entregadas,
surrealistas,
expresionistas,
desmentidas,
desertoras,
insurrectas,
lejanas,
imberbes,
violentas,
delicadas.

Las perlas negras,
negras de tan pálidas,
del collar de Madame Lamort
(“no es posible,
pues en parís no hay tranvías”)
la geometría del destierro de las almas.


Respiro sin respirar,
la porosidad de los momentos.
Alrededor un sin fin de encuentros y
desencuentros,
voces y costumbres.

Y sólo nuestros sentidos,
sólo ellos nos acercan.
Vos y yo, Alejandra,
enloquecimos por la conmoción de esos sentidos
daba asco hasta la normalidad
esa "cosidad" rayuelezca.

Y nos detuvimos a mirar en el espejo
y a no contentarnos con el reflejo sardónico de nuestra inocencia.

¿Es que acaso no somos todos verdades enmascaradas?
Sólo el amor es la verdad en bruto,
la semilla desmembrada de todo lo demás,
la espina que duele y que hace sangrar hasta que nada más se siente…

Nada más que la espina, es la espina la que duele y no el cuerpo (puesto que es el alma, no el corazón)


...


domingo, 8 de noviembre de 2009



Y dejo constancia a través de estos escritos de que jamás me molestó el saber que alguna vez fueron tus manos las que enfundaron su cuerpo, bañándolo de caricias y alienando besos, que solían pasar juntos la mayor parte del tiempo, que solían dedicarse palabras de amores a lo camp.
Lo sé, yo fui testigo, yo estuve en la avant prémiere.
No es más que una apátrida, baby, tú y yo lo sabemos tan bien.
Ella se ha vuelto ruinas y está en reconstrucción. Como cuando el Imperio Bizantino abandonó Constantinopla ¿Qué ocurre cuándo el territorio ha quedado devastado? Pululan los gérmenes de la desidia y claudican los estándares del amor.
Acaso buscará reponerse prediciendo una Restauración... No, todos sabemos que eso no va a ocurrir.
Sería intentar revertir la llegada de los turcos otomanos, y vaya que su rostro tiene facciones de nativos. Pero, muchacha, dale tiempo al tiempo, espera a la espera. Devuélvete a la gracia antes que a la pena. Esperemos en tanto que estamos esperando. No hay ningún pedazo de culo que valga más de cincuenta mangos, si querés inspirarte en Buko...
Reconozco que en algún pasado formó parte importante de tu vida, el archipretérito de su existencia –sin embargo- no la condena a sonsacar nuestro presente. Un poco más de respeto por vos misma, tu identidad no tiene que quedar en la zanja. La reconozco en tanto la sé cercana a lo que alguna vez fuiste, la reconozco en tanto te reconozco a vos todos los días de mi vida. Pero las calles que se nos iluminan con la refulgencia de nuestros días no tienen por qué empequeñecer sus noches.
Está tan lejos de nosotros…
Que da tanta lástima verla derramándose por las veredas, cual huérfana sin idiosincrasia, convirtiéndose en esa suerte de pérfida viscosidad que pretende ser el ungüento amarillo para su soledad. Cien años de soledad se embalsaman en la melancolía de un rostro abandonado. Pero qué puedo decirte, mina, te lo has buscado. Y no soy quien para juzgarte, sólo para aconsejarte que no revuelvas más cajones viejos, porque acabarás por erosionarte con ellos.
Buena suerte, niña, y corrige los ademanes sardónicos. De qué te sirve el rencor y la furia cuando aún hay pedazos salpicados tuyos… Da gracia verte parafrasear, todavía tantas piruetas que no sabes dominar y pretendés deshacerte de los obstáculos de la vida… Pulverizá la angustia con tus canciones de living room.
El maquiavelismo de tu impertinencia te vuelve más frágil y menos tersa para quien te aprecia desde lejos. Tené cuidado, pendeja, no podés maquillar lamentos ni conflicto interior. No endurezcas la mirada cuando nos veas por ahí, no frunzas los labios porque acabarás por zurcir sonrisas (actitud vomitiva la de quien encuentra infortunios en la felicidad de otros, mejor mendigar caricias que soslayar la vida entrando por tu puerta y estallando detrás de las ventanas)
Y dejo constancia a través de esta escritura automática y desenfadada de lo bellísimo que se ve el panorama de ayer, hoy y mañana porque estoy con él. Y qué bella forma de desentramar el diorama, el collage simbiótico que entre los dos generamos. No nos importa el destino tuyo, minita, porque sos vos misma la que tiene que decidir qué hacer con su vida (no exprimas el tiempo en entelequias ni en peripecias infantiles, mejor mirá un poco más al horizonte y descubrí sus nuevos matices)
Te deseo suerte, estupefacta babel, bonne nuit tout le monde... Pero no sirven los perdigones de papel para torres hechas de mucho más de lo que podrías entender.

Carpe diem, compañera.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Hermanas

Hermana de alma, hermana de corazón, porque llevamos inmersos en la sangre pedazos de identidad común. Creciendo y arrebatando la una a la otra hálitos inspiradores provenientes de las mil regiones en las que sabemos reencontrarnos. Porque me caí tantas veces (¿Recordás tantas lágrimas de noche?) Y siempre hubo un familiar impulso de parte tuyo para regresarme al camino... Y mirá que hemos caminado lejos, tan lejos, pero mucho más cerca de nosotras mismas.
¡Y mierda que nos parecemos...! ¡Y la puta que vale estar viva...! Por tenerte a mi lado para desdibujar o reconstruir senderos, doy gracias al Cielo que sé que algún día arrojará sobre mi cabeza las palabras adecuadas para esta suerte de amistad alada por la que hoy quiero agradecer.

Me hacés enojar, pendeja, y vaya que sí... Talento especial y disgregador (¿pero vos sabés cuántas vueltas a la calesita te faltan?) Vos sos la madurez, vos sos la mayor... ¡pero dejate de joder con esa voz de antiguo rellano! cual éxodo involuntario elevo un poco el tono de voz contestatario ( y cuesta sólo un gesto de tristeza para derrumbar mis minados terrenos levantados en muros más duros que el propio semblante lleno de furia) cual sirena en la mar vos sabés nadar (pero para saber remarla es necesario ser náufrago... Y es éso lo que yo soy... Pero vos me enseñaste a naufragar).
Y es que hay diversidad de puntos en los que divergemos... Tu sentido de la vida, mi pretérito imperfecto, tus canciones e ilusiones, mis maneras y mis cuentos... Pero, indudablemente, nos queremos tanto, morocha... Desde chiquita que te ví y te tuve como mi mejor amiga, como la mamá segunda, como la histeriquita de mi corazón...

Acaso los veranos entre secretos o los inviernos entre meriendas no serán jamás superados por la tristeza que me provocaría tu alejamiento, pero sé que eso no puede ocurrir (demasiado palabrerío para decir simplemente que te quiero, amiga mía, hermana del alma, locura y enredos, gracias por existir)
Ésos arrebatos repentinos que tenemos (cuasi tenebrosos) de arremeter la una contra la otra, sin embargo, baby, el primer escondite mío está en el refugio construido tuyo - y viceversa -
A veces me pregunto si no contamos con el mismo corazón. Claramente nuestras almas se diversificaron, nuestros semblantes se ablandaron o entumecieron con los años, - cuando vos cantás yo bailo - pero nuestro corazón parece ser uno (en cada sufrimiento mío está el tuyo, y en cada victoria lograda por tu espíritu está el mío festejando). Y no es que seamos gemelas, si quiera unidas en exceso, pero contamos con el mismo dialecto para enunciar cualquier entelequia.
Boquitas de aceituna, Ojitos de chocolate, perdidas o encontradas, si estás vos - estoy yo. I N E X O R A B L E M E N T E.
Cual personal de maestranza, las argucias entonandas que cada tanto nos soltamos (como perros liberados y al ataques ya sin frenos) no pueden más que limpiar un poco el terreno de la dulzura que mucho más rápidamente tendemos (si algo se avería, arreglarlo es más ameno)
Yo sé mejor que nadie de tus añoranzas y tus sueños, vos conocés en demasía desde mi crianza hasta los mil pañuelos que llegamos a desgastar juntas. Y por qué será que la nostalgia tiene nombre de mujer. Y por qué mis delirios de Arte te sostienen como Atril.
Viajemos a Constantinopla, amiga, seamos libres porque para eso nacimos. Que nada te ate a ninguna silla, sólo a la que vos construyas para tu asiento. Que te garúe finito la mayor parte de los días de tu vida. Que tengas siempre por espejo la verdad de tus palabras repetidas por las mías. Y que siempre, pero siempre, esta amistad se perpetúe...
Hermana mía, corazón de cotillón, delirio entre Maquiavelo y Montesquieu, sos la bandera de mi prosa (al menos hoy, que aquí te escribo)
No te pierdas, minita, en ningún café repleto hasta el hastío. Y quien quiera que lleves de tu mano, recordá que tus sentimientos suelen ocupar parte en mis propias mazmorras (e s t a m o s e n e s t o J U N T A S)
amiga del alma, te llevo conmigo, adonde sea que nos lleve el viento, de noche hay momentos que compartimos.
Pendeja de irrelevante insolencia para callarte bastaría un par de lienzos de Delvaux, con algunas pinceladas de Magritte, yo te dibujaría hasta encontrar la forma adecuada de apretar la carbonilla para captar uno a uno los maticez de la vos que de entre todas mejor reconozco (será que, carajo, se parece en exceso a la mía)
Te tuve por guía en casi todas las cosas, es grato saber que podés tenerme a mí también como tal ( y cual sales en el Océanos, perdernos juntas una vez más )
Corré siempre lejos y despeinándote, bonita, porque sos mil veces más hermosa cuando no te atan siquiera los reflejos. Sos un lindo tono entre el Nocturne de Chopin y los tonos de Beethoven en Moonlight. No te desmenuzes en espacios fríos, desperezate aunque sea a un costado que ya llega el turno del que se sienta a esperar.

Muchacha almendra, no me dejes sola jamás.

Te quiere y estima hasta las 26 horas del día - la - nenita - de - siempre - colgada - de - tus brazos



GyN





miércoles, 4 de noviembre de 2009

Constantinopla



En el Mar de mármara
la isla se abre entre las aguas,
se avista el Cuerno de Oro
y Estambul nunca fue tan verdeazulada...
Bienvenido a Constantinopla,
aquí el viento transporta coplas,
y es posible que te dejes seducir
por las sirenas de la mar
convertidas en atril
y el refugio de un Dios exiliado
apenas recientemente encarcelado
en un cuadro de Gauguin



Caigamos juntos en la puesta de Sol,
que no te irrite la gente
los que vuelven a sus casas, y van pisando empedrados - ¿es que aún continúan caminando con sus pies?, la resginación como perdigón en el alma



Es que ellos todavía no se acostumbraron a encaramarse con el sol de la Tarde,
amoratados por la melancolía del crepúsculo,
han dejado caer sonrisas con el atardecer,



estamos casi solos, Nene

inmersos en la desolación,

¿Y qué mejor que arder en llamas
hasta derretir los desiertos
de insolación?


pero hoy abrí tu ventana,
hoy tocaste mi puerta,
inmersos y platónicos

(hartos de esta vorágine cosmopolita
de mentiras y creencias aclimatadas,
Maquiavelo y aluvión sefardita,
Flores cortadas y álamos talados)

experiencias surrealistas
cadenas desencadenadas

La Libertad de Delacroix
y las hilanderas casadas con artistas belgas han desentramado el diorama de mi paciencia hasta obligarme a discernir

Rescatamos las injurias de los rostros mudos por el tiempo, sedición en nombre de los emperadores del silencio, la Historia no ha rescatado a los caídos en la batalla del Viento, y de allí nacimos... Por esa misma Victoria hoy caemos,


en el atardecer




de la Primavera de los Pueblos




martes, 3 de noviembre de 2009


¿Qué ocurriría si nos separaran?

( toc, toc... Llaman a la puerta,

amanece y Lucifernia no quiere despertar,

¿Qué ha pasado entre sus sábanas

qué ha desteñido su delineador?

incinerando penas

con vasos de alcohol?
)

En realidad, todo continuaría (y en la continuidad está la existencia perpetuada)

Todo seguiría, para bien o para mal.

(plop, plop...

La lluvia golpetea los ventanales,

Lucifernia quiere humedecerse el rostro

hasta la saciedad y el agotamiento

de su propia beldad
)

La escuela terminaría, comenzaría la Universidad.
Visitaría todos los museos posibles, ansiosa de conocimiento y absorbiendo como esponja toda estética capaz de conmoverme, continuaría comprado colecciones completas de libros de Arte, y emocionándome con los mismos capítulos de Rayuela y la nostalgia de "Salvo el crepúsculo" hasta el hartazgo.
Y, como siempre, leería y escribiría febrilmente, escupiendo argucias a los envidiosos, conociendo gente de todas partes del mundo y del círculo, sonriendo con lo que fue y lo que será, siendo el orgullo de mamá y papá, la admiración de mi hermana y la más pequeña de mis hermanos.
Los días se sucederían en su irremplazable parámetro horario, convencionalidad que a veces me desquiciaría, enseñándome a vivir y a reinventarme con su paso.
Se vive sin recetas, pero es la pasión la que condimenta, y la intensidad del ser plasmado en sus acciones y expresiones la que crea el lienzo.
Caminaría, como siempre, dejándome seduci y seduciendo.
Imaginaría, eternamente, las mil historias de los mil amantes que se buscan y no se encuentran justamente por estar buscándose o que entre sábanas y discusiones varias le dan argumentos a la soledad para tener razón de ser (y a la cotidianeidad para no dejar de existir)
Continuaría vistiendo con lo poco que tengo, pero conseguiría un trabajo y proyectaría más anhelos.
Comiendo chocolates, pintándome los ojos, olvidándome de ciertas cosas pero recordándolo todo.
Adorando los días de lluvia, enamorándome de los poemas, queriend resucitar a Cortázar, cambiar al mundo, militando con la izquierda...
Escribiendo, llorando, escribiendo, riendo, escribiendo, respirando, escribiendo, desparramando, escribiendo, perdiendo, escribiendo, ganando, escribiendo, queriendo, escribiendo, adorando, escribiendo, aprendiendo, escribiendo, enamorando, escribiendo, reflexionando, escribiendo, conociendo, escribiendo, mintiendo, escribiendo, confesando, escribiendo, equivocando, escribiendo, leyendo, escribiendo, pintando, escribiendo, viviendo, escribiendo, muriendo, escribiendo...


Todo continuaría...

(tic tac...

las horas que pasan,

se acoplan los instantes

en un inventario de dolor...)


Alternando el bien y el mal, obteniendo y perdiendo.

Mi familia, los exámenes, las caídas, las victorias, mis amigos, mis enemigos, mis amores, mis amantes, mis recuerdos, mis orgullos, mis decepciones, mis detractores, mis insurrectos, mis compañeros, mis cómplices, mi progreso, mi felicidad, mi retrospectiva, mi propio ser, mi actitud altiva, mi humildad, mi desprecio, mi oberbia, mi profundidad, mi pensamiento...

Pero

Si nos separaran

Todo eso lo haría:

sin el abrigo que descompone mi abatimiento,
sin la frescura de las mañananas cuando son verdaderos desiertos,
sin recibir el beso que haga temblar mis labios, motivo de alguna poesía guardada en los bolsillos y destinado a revolcarse con las más cómodas ideas,
lo haría sin hacer, casi sin entender, casi sin ser feliz...

Porque, probablemente, la parte más importante de mí (esa de aquella noche, sí, ésa, la que no te ve partir) abandonaría mi cuerpo para buscarte (donde sea que estés, no puede ser tan difícil, ya sea en un cuadro de Renoir o en el azul conspicuo de Mondrian)

Puedo perdonarle al Cielo que derrame infortunio y desgracia por la Tierra, pero no que devalúea a los ángeles exiliados de sus navíos. Ángel, mío y más mío que tuyo, tus alas no las recorta la inmensidad. Si nos separaran hoy, mañana te volvería a encontrar. Todo sería una reconstrucción, las ruinas son piezas de Arte también...


Y lo que sea que quede de mí, acaba por ser tuyo





Muchacha árbol


Muchacha árbol.
Inocente y altiva.








lunes, 2 de noviembre de 2009



Pequeña
alma chiquita que no fuiste
susurro en una noche perdida
mano sujetada a la mía
te desprendiste




y de pronto













te

f u i s t e
...








como un ángel
a poblar otros cielos,
pequeña, pequeñita,




cenicienta de mis besos



llena de luces

de estrellitas,



corazón enjunto y parte del mío




te disgregaste de mi cuerpo



exhalaste en mi suspiro

escondiste con regocijo


la esperanza de tu ser



que pudo ser y no poder
arremeter su existir





Como a una pintura de Delvaux

Me di cuenta de que, en el fondo, esas ausencias eran hendiduras. Abruptamente, la humedad ascendía y se esparcía a través de ellas en lo más profundo de mi alma. De pronto, la encontraba gris y enrarecida, acompañada de un semblante compungido. Adolorida, por penas cuasi infantiles, berrinches de otro tiempo, llena de nostalgia y bostezando privilegios del rencor. Me di cuenta, en el fondo, esas ausencias dolían (aunque, la mayor parte del tiempo, el orgullo nos la permitía aflorar)
Será, entonces, que las personas cambian y al cambiar arrastran pedazos de lo que alguna vez fueron. Será que a la par de las desdichas y las alegrías que construyen el sendero, quedan fragmentos y memorias en los subsuelos del mismo. Es cuando uno se para al costado del camino, que revee aquellos propios salpicones de existencia, horadando el pavimento o cultivándose en la tierra (no vaya a ser que la lluvia los lave hasta desteñirlos... y la mayor parte del tiempo, es ésto mismo lo que ocurre... Queda esparcido el añil de lo pasado, pretendemos reinventarnos a partir del mismo)
Ellas me vieron a mí como a una pintura de Delvaux, acaso siempre determinado recelo al acercarse (siempre cautela) al aproximarse a mí. Una muchacha de Delvaux, siempre perdida en su autodescubrimiento, avasallada por mil escarmientos y la hostilidad de un mundo de sofocante aire a imperialismo. Siempre en su pueril aventura de vida, necesitando un rescate para las propias trampas que se tendía. Entonces, N siempre fue la lejana, la inalcanzable, tan estúpidamente fuerte y débil como los huracanes cuando están a punto de desaparecer (absorbidos por su propio trombo). Se ve que hacía tiempo que dejaron de ver en mí, la imágen que yo les quise dar... A mis pequeñas, a mis hermanitas, a mis amigas y cómplices.
Traición cometida por no entender ni compartir, traición transmitida a través de la lejanía y la sorpresa de su partir sin avisar. Alegato de egoísmo y desidia, porque se supone que cuando alguien se va de tu vida (y es éste un ser importante en ella) debe al menos decir adiós... ¿Qué les importa escatimar en dolor?

sábado, 31 de octubre de 2009



A N le gustaban los días de lluvia, esa horda de nubarrones grises que al chocarse generaban aquél estruendo y romántico chaparrón. N se recostaba al lado de la ventana, a desperezarse entre cubrecamas rosados y sábanas blancas bien tendidas (A su lado el gato blanco) Vaya cuadro de Moureau ¿Y por qué no de Signac? ¡Mentira! Era bien a lo Lichtenstein, mientras hablaba por teléfono y de fondo el sonido de las gotas repicando, N estaba en éxtasis… Qué lindo era el cielo gris y la estrella federal cada vez más alta y matizada, cual óleo sobre tela de Van Gogh en 1889, creciendo en el patio entre los herrumbres de las herramientas de construcción.
Y N suspiraba in what a wonderfull Saturday afternoon… Sentía unas terribles ganas de Astor Piazolla y zapatos de tacón. Porque Lunes vuelve lo rutinario, lo terriblemente estúpido y empaquetado con afiches de pop - art y la cultura capitalista occidental que Marx y Libia tanto le habían enseñado a odiar (pero, no por eso, a dejar de pertenecer) Y es que la escuela ya le resultaba aburrida, tan aburrida, tan a b u r r i d a … Tanto le faltaba Arte, tanto le faltaba Música, tanto le faltaba Libertad…. Y N estaba repleta de ellas, repleta y colmada hasta rebalsar. Y Amor… Amor a borbotones, amor hasta llorar por la intemperie de los corazones sostenidos en acordes imbuidos por locura y originalidad. Aunque ese sk8 or die, le había costado raspones.
¿Qué más podía pedir? ¡Las Luciérnagas! Faltaban ellas, y nada más… Volvió a escribir un par de versos sobre Lucifernia, y le dio gracia su propio estereotipo camp.
Hoy la lluvia le había impedido salir ¿Por qué? Porque sí. En realidad la lluvia nunca era un impedimento, no hay nada más bello que caminar y mojarse, que garúe con tesón y deslindarse de cualquier realidad ansiolítica que subyugue al espectro propio. Magia cromática con el telón gris de fondo, explotaban los complementarios y N estaba mas hecha nube que nunca…
Una cámara, le faltaba una cámara… Encapsular entre luz y sombras fragmentos de mundo olvidados en esquinas, entre cafés y bares, cielos y casitas, gente y rostros, mentiras o certezas… Podría fotografiarlo. No a lo Rembrandt, más a lo Picasso, más a lo Matisse.
Atardecía… Atardecía con luces crepusculares (nada más bello, léase, Sol rojizo detrás de nubes amarillentas) No existe obra de Arte más bella que la que el mismo escenario natural ofrece. Aquél Cielo salpicado por nubes esparcidas, aquél dominio de la claridad lumínica y las hojas humedecidas reestrenando su verdor en la avant premiére de la vereda.
Basta de encierro, basta de tecno logizadas relaciones, basta de cronogramas y debido respeto por conservadurismos ensalzadores de tradiciones. Basta. Gritar. Escupir. Estallar. La revolución comienza de la mano del Arte, en la Ideología, en la Cultura, en la Expresión. Y N debe su existencia y su proyecto de vida a esos pilares fundamentales que derogan la causa de la opresión. La rebelión consiste en mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos, había dicho Ale Pizarnik. ¿Y qué más bello que aquél malvón apresando aquél rojo que con su intensidad parecía escaparse de los bordecitos de cada flor?
N quiere escapar, sólo por escapar, sólo para transgredir, nada más bello que suspenderse fuera de la vorágine y apreciarla desde lejos, como saludándola al partir…
N llora por dentro por esa resistencia, por qué no soltarlo todo y salir…
Soltarlo todo y salir…
Por empezar, las Letras no la soltaban a ella jamás.

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