“Niña, adolescente, los libros me salvaron de la desesperación; eso me ha persuadido de que la cultura es el más alto de los valores, y no logro considerar esta convicción con mirada crítica.”

lunes, 27 de diciembre de 2010

summertime.





"La noche sugiere, no enseña. La noche nos encuentra y nos sorprende por su extrañeza; ella libera en nosotros las fuerzas que, durante el día, son dominadas por la razón..."
(Brassaï)



No, no.
No basta con un trago, camarada. Servime al menos dos. Apagá sólo ésa luz. Dejame sólo éste vestido. Los imperativos que delinean mis pretensiones, son delicias salvajes para tus manos que me palpan en la oscuridad. Y me mirás, agazapado en tu tierna letanía. Y deseás casi la misma porción de deseo que me recubre. En ese duelo de autenticidades, te deslizás todavía más cerca y yo siento la guerrilla rompiéndo las barreras que podían conservarme.

Sólo ésto y traé lo otro.
Que el resto sea el infinito.
Al final, bastó con uno. me solté el cabello, me crucé de piernas.

Charlie Parker no mintió con el sonido, son dos cinturas aguerridas disputándose el paraíso. Oh, no me mientas. Querés mentirme para sacarme la verdad. Y casi, casi lo lográs. Bastaba un sorbo de tu Luz para enceguecerme en mi penumbra. Nuestro amo juega al esclavo no es mentira de la parsimonia redonda. Nunca me dijiste la contraseña para entrar en tu corazón, vos me tiraste un colectivo, una hora, y yo estuve ahí y ahí nos quedamos. Directo en la yugular, una muerte preciosa para la desprevenida soledad.

Si entré y me quedé a vivir, fue porque es bonito, enchanté.

Los calabozos suelen tener un encanto para el borracho. Los terrenos minados suelen significar algo para los maldecidos.

Sin embargo, me encantó ese misterio que hacía tropezar tus dedos en mis piernas. cada vez más, y más cerca, y ahí estabas. Quedate ahí, tus dedos juegan a la música con mi entrepierna, cada vez es más aguda la nota y más profunda la apreciación.

Me gustó develarte que en mis pulmones hay gritos humedecidos por la saliva de la histeria. la melancolía me la paso por el culo después de un cigarrillo sin prender y con las mil predisposiciones a las tantas adicciones que no tengo. Me desespero, arrancame la ropa, el sentido de posesión será a título de los liberales anti marxistas, pero no me importa yo soy más roja que ellos. Más rojos que mis labios no vas a tener.

Y mirá cómo dibujas ese sonido en mi cuerpo. Yo te soñé, amor mío ¿Es que no lo recuerdas? Me escribías, escribías con letras negras y tus manos blancas no titubeaban soltando aquellas palabras acaso indescifrables pero cuya dactilografía me daba tanto placer sentir. Me matan de a poco los celos de título de posesión, me gana la ortodoxia y de pronto el mismo patrón. Me río, no hay caso ya, somos dos antílopes y nos rodeamos, es la misma danza de guerra que nos hizo corporizar la lucha de clases bajo el hálito del ventilador.

Seducíme.Me lo pedís a gritos. Me encanta lo inimaginablemente predecible que podés ser.
¿Qué ves en mi boca descendiendo por tu cuerpo? Encaramándose en cada parte de vos, retorciéndose para que cuando me hagas el amor hasta la última de mis terminaciones nerviosas de aviso de la nebulosa que se me desploma en la dermis, que me humedece y me moja hasta lo más profundo.

Respiración entrecortada. Y me acordé de un tango. No mentía Libertad, con la vitrola que llora. Asesinamos la tranquilidad, de pronto el estruendo me ha ganado las caderas, porque te has sumergido en ellas y las sacudes con intensidad vibratoria.

Bastó con un trago, camarada. Bastó un bondi a cuarenta minutos de una escalinata con librería. Bastó un onírico llamado telefónico y la gran confesión de los antes mucho después del amor.

Tocabas con la maestría con que mirabas con la perfección con la que oías con la delicida con la que tocabas. Tocame, mon amour, tocame bien debajo de la ropa interior, que mis gritos no te duelen cuando lo que enloquecés es mi amor de virgen déspota, de enamorada de burdel. Te encanta eso, eso y sólo a tu más secreta viva voz. ¿No querés que sea de otro? ¿Qué nos salva de la mugre del mundo que se ha olvidado de su propia creación en pos de su pronta destrucción? ¿Cuántos suspiros quedan antes de que me envuelvas entera? ¿Cuántos te gustaría que esbozara con él?

No, no. Si querés, una vez más, yo sí quiero. Nunca me bastó la noche entera para abarcarte toda plena en mi más profunda ansiedad.

No me sueltes, apretame fuerte. No me pinto la boca, vos me la despintás.

Cada una de tus manos me moldea como si el momento más álgido de manipulación carnal vos decidieras paralizarlo y extenderlo lo más posible. Qué malo sos. Buscás que grite más fuerte. Y más fuerte es mi súplica.Quélindavirgenprofanano?.

Te confieso que me gusta jugar, con la mafia del prototipo patriarcal, me gusta ese engatuzar a los perdidos en la estética de la más podrida sociedad de masas.

No te importa. No me importa. Nos sentimos demasiado.

Te juro que lo intento, pero quiero esta proximidad. ningun viejo recuerdo es comparable siquiera a un solo instante en el que te tengo adentro y me hacés el amor tan perfectamente como si del caos se destilara esa sensación de profundidad absoluta, de no es así bebé...


No te vayas, moin aime.
















1 comentario:

G. dijo...

Como en la noche en la que te bese bajo la luz reflejada de la luna, esa circunferencia poceada por el paso del tiempo (y los meteoritos) y subastada en el mercado de las reliquias espaciales en donde un año no es nada y donde mis manos son palmas hermanas a una piel que nos mía, porque te pertenece por litigio legal, potestad patria de tus ojos y tu boca.

Y como el finito de las muertas palabras, nuestras uñas se convierten en carne y el hielo que friza nuestros corazones se convierte en agua, lista para derramarse por las hojas de los libros de historia, destilando mentiras...

G.

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