“Niña, adolescente, los libros me salvaron de la desesperación; eso me ha persuadido de que la cultura es el más alto de los valores, y no logro considerar esta convicción con mirada crítica.”

martes, 30 de noviembre de 2010



"Y aún había otro horror, nada más empezar el sueño: ¡todas las mujeres tenían que cantar! No era sólo que sus cuerpos fuesen iguales, igualmente despreciables, que fueran meros mecanismos sonoros sin alma, ¡sino que además las mujeres s e a l e g r a ba n de e l l o ! ¡Aquélla era la alegre solidaridad de los imbéciles! Las mujeres estaban felices de haberse deshecho de la carga del alma, de ese ridículo orgullo, de la ilusión de la excepcionalidad, felices de ser por fin todas iguales. Teresa cantaba con ellas pero no se alegraba. Cantaba por temor a que, si no lo hiciera, las mujeres la mataran. "


"Ella había venido a buscarlo para huir del mundo de la madre, donde todos los cuerpos eran iguales. Había venido a buscarlo para que su cuerpo se volviese único e irremplazable. Y ahora él volvía a dibujar el signo de la igualdad entre ella y las otras: a todas las besa igual, las acaricia igual, no hace ninguna, ninguna, ninguna diferencia entre el cuerpo de Teresa y otros cuerpos. De ese modo la había mandado de vuelta al mundo del que quería escapar. La había mandado a marchar desnuda junto a otras mujeres desnudas."

La insoportable levedad del ser
- Milan Kundera

lunes, 29 de noviembre de 2010

La respuesta está en los militantes





"El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de los frijoles, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales."

Bertolt Brecht


LA MUERTE DE EZEQUIEL EN MANOS DE UNA EMPRESA ESCLAVISTA NO PASARÁ DESAPERCIBIDA.


¿Cómo se cambia esta realidad, ésta realidad que se llevó a Ezequiel? ¿Cómo hacemos que haya Justicia, que se muevan los de arriba y se activen los de abajo?

La respuesta está en los militantes. En sus manos, en su mente, en su espíritu. La sangre más roja y el alma más compungida debe ser la del militante al sentir una injusticia, al mirar con enojo cómo se suceden uno detrás de otro los miembros de la Gran Indiferencia, de la Gran Costumbre.



Porque es esa indiferencia la que se cobra vidas y no las devolverá jamás.



Es esa costumbre de mirar a otro lado y racionalizar la conducta para evitar el dolor o la angustia de que esta realidad que tenemos no es la buena para todos, no es la justa, no es la que nos debemos.



Nos enfilamos, como en un ejército de zombis, todos los días, nosotros, todos los trabajadores, todos los seres humanos que ya casi no tenemos tiempo de entender qué sucede y por qué pasa lo que pasa.



Ni hablar si al llegar a nuestra casa encendemos la televisión: ¿cómo entender todo en flash informativos de quince minutos? ¿Con qué ganas armar un debate para aportar soluciones? Si desde pequeños nos enseñan que debemos preocuparnos solo por nosotros, terminar la escuela, estudiar, trabajar, tener familia… Y nadie nos habla de entender la problemática social y dar aportes y no convertirnos en individuos sino en personas, en compañeros. Acostumbrados a delegar, a referirnos a la política como “con lo que lucran los de arriba” no nos damos cuenta que todo es construcción social porque “ellos” están ahí porque alguien los puso ahí: y las cúpulas no hacen más que reflejar el estado de sus bases, desde sus logros hasta sus contradicciones y hasta sus más gravísimos errores.



Pero no basta con ir periódicamente a votar ni con cumplir diariamente nuestra dosis de Solidaridad al compadecernos por el niño que pide monedas en el tren. La respuesta está en todos, pero el militante sobretodo tiene una doble responsabilidad: la de dar el ejemplo y empaparse de acciones que evidencien que el cambio se puede y los logros se hacen cuando salimos de la discursiva y nos metemos de lleno en la realidad que tenemos (no la de la tele, no la del individuo y sus propios problemas relativos a su carrera, laburo, a él solo y a sí mismo) aquella que sólo desde dentro y con mucha fuerza se puede revolucionar. Marx dijo que el rol de la filosofía no es únicamente interpretar, sinoTRANSFORMAR LA REALIDAD. No somos diferentes al pobre que muere solo en la calle, no somos distintos al niño que muere víctima de trabajo esclavo, ni al jubilado que se resigna y que no entiende. MIENTRAS HAYA UN NIÑO TRABAJANDO COMO ESCLAVO, UNA MADRE QUE SE MUERE DE HAMBRE Y NO SABE CÓMO AYUDAR A SUS HIJOS, UN COMPAÑERO FALLECIDO EN MANOS DE ASESINOS PROTEGIDOS POR EL GOBIERNO, NOSOTROS SOMOS TAN ESCLAVOS, TAN HAMBRIENTOS, Y TAN LASTIMADOS COMO ELLOS. SÓLO SOMOS LIBRES EN LA MEDIDA EN QUE EL OTRO LO ES.Somos lo que de nosotros hacemos y sólo podemos ser libres si luchamos por la liberación, dijo el Che. La respuesta, en su formato puro y activo, está sobretodo en el militante: un militante que no sólo asiste a reuniones o hace propaganda de sus opiniones, sino ese que se embarra y se ensucia y no tiene miedo de transmitir con la voz y el cuerpo en lo que cree para hacer unión y hacer fuerza.¿Por qué no subir a un colectivo y hablar con la gente? ¿Por qué no compartir la vereda con vecinos y compañeros para sacar a la calle los debates políticos? ¿Por qué no democratizar la política, hacerla de todos, hacerla nuestra? Militante es ése que mira al nene de la calle y quiere ayudarlo y aportar para que cambie su situación y la de todos los que están en esa situación; aquél que le duele como si fuese la propia la muerte de un compañero en manos de la burocracia sindical; ése que detesta y no tolera que en un país que puede tranquilamente alimentar a otros tantos países, tenga desnutridos; ése que no se resigna a que los que duermen en las veredas sean como baldosas, meros agregados de art nouveau en las ciudades más cosmopolitas. Es menester entenderlo y actuar ya en consecuencia: Todos nuestros grandes males podrían erradicarse más y mejor con la mirada atenta y crítica de los habitantes del mundo, de los ciudadanos, de los compañeros. La respuesta está ahí, en el corazón de los militantes, en la habilidad que tengan para sentir el hambre del que pasa hambre, el dolor del que sufre, la angustia del que no entiende, el miedo de los que quieren resignarse porque ya no saben para dónde ir: aunque no pasemos ese hambre, ni ese miedo, ni ese dolor (y en verdad, en un sistema donde las decisiones de la mayoría las toma una minoría y en beneficio de su propio pellejo, nunca sabemos cuándo nos puede tocar). El militante, el Socialista Auténtico, no tiene más que recuperar su humanidad y evitar que se pierda, que se la quiten, y transmitirla y elaborarla. Que no se enajene, que no la vendan como una mercancía más. Tener la habilidad de llorar con lágrimas rojas cada injusticia que tenga delante u oculta pero que sienta y frente a la cual deba actuar, deba hacer algo. La respuesta la tiene el militante. Allí están, en su labor, en su ser. La revolución está ahí: en cada esperanza que se salva, en cada esperanza que se cultiva, decir como la canción “Y aunque el cuerpo se me muera: tendré la edad verdadera DEL NIÑO QUE HE LIBERADO” en cada acción que se emprende, en cada victoria y en cada derrota pero en todos los casos en la total entrega al ideal y al otro, es por el otro mucho más que por uno la razón por la cual se pelea. Esa humanidad, esa sensibilidad, todos la tenemos, pero muchos la han perdido porque el sistema bajo el cual vivimos no favorece su cultivo sino más bien su pérdida (un hombre que se conmueve no es tan “eficiente” como el que no, un inmigrante que conoce sus derechos no genera tanto trabajo como el que no y permite su explotación y opresión continua). El hecho de que nuestro trabajo sea el de base, el de abajo, el del contacto entre compañeros y casi nunca de traje y en la tele, no nos hace menos importantes ni nos hace invisibles: yo digo que la respuesta está en el militante, en su organización, en su labor continua, en su amor. El Che nos dijo que si somos capaces de sentir horror ante una injusticia, entonces somos compañeros: y es eso lo más importante. Eva Perón sostuvo que allí donde hay una necesidad nace un Derecho. Mariano moreno afirmó que si un pueblo no conoce lo que vale, lo que puede, lo que debe, cambiaremos de tiranos pero no destruiremos la tiranía. La respuesta está ahí entonces, en el militante. Más fuerzas que nunca, entonces. Tengamos siempre iniciativas sociales. Salgamos a la calle y miremos y entendamos que todavía hay gente sin vivienda, que todavía hay pibes muertos de hambre, y lo peor aún: todavía hay mucha gente que no corre con esa misma “suerte” y no hace nada para cambiarlo. Si no luchamos, somos cómplices. Sacar todo lo rojo a las calles, sacar todo el dolor de esa inmensa cantidad de gente que sufre a los rostros de todos, no nos maquillemos la bronca ni vistamos nuestros cuerpos enfervorizados con la moda fría del hoy: Gritémoslo, transpirémoslo, vivámoslo, sintámoslo. No perdamos ni un segundo en entender que la Revolución comienza allí. Entonces el de la calle entenderá que no está solo, se parará y lo ayudaremos a caminar. Entonces los chicos que piden en el tren cultivarán de nuevo la esperanza de que así no tiene que ser y de que hay gente que cree en cambiar eso. Entonces haremos entender a todos que la política no es un negocio, es una construcción que está en nuestras manos, que la historia de uno no puede entenderse sin entender la de todos, que no podemos actuar y vivir sin actuar y vivir de acuerdo a lo que la realidad exhibe y la necesidad que denuncia. No podemos seguir comprando la mentira de que todo estará bien mientras cada cual siga su camino, y mágicamente todo eso articulará en el bien común. El bien común no es un mero ítem de un discurso político, se hace todos los días con la labor colectiva. ¿Dónde está la mano invisible cuando miles mueren a diario en la más terrible de las indigencias, en el más terrible de los hambres, porque todo eso se puede evitar? ¿Dónde está la gente unida y gritando para denunciar que senos fue la vida de un niño de seis años porque trabajaba esclavizado? ¿Dónde está la Justicia cuando se asesina a un militante comprometido? ¿Dónde está la Educación, la Salud, la Verdad? Está donde nosotros estemos, donde se cultive la conciencia, y donde el militante lleve en su lucha hasta el último rincón del país la necesidad de dar respuesta a todo esto y no solamente desde una cúpula, desde una reunión, desde un festejo: la respuesta está en la militancia diaria, en el compromiso verdadero, es ése el único que vale y en honor a todos los que sangran todos los días por la indiferencia de tantos…

Unidad y Organización, la Revolución la hacemos todos los días.



N.

jueves, 18 de noviembre de 2010

viernes, 5 de noviembre de 2010


Todos los caminos
parecen el mismo camino
Todas las almas
parecen la misma alma
Todas las miradas
son las mismas miradas
Al final del día,
lo único que cuenta
no es la constante
es la Revolución del Alma
cavando la tumba del hambre.
N.

jueves, 4 de noviembre de 2010


"y poco a poco van volviendo a ser lo que no son..."

(Para G.)
Cualquiera podría decir que dos personas que caminan de la mano y bajo sus pies cualquier empedrado no son más que dos almas en convención de convivencia.
Quizás haya en sus rostros un atisbo de felicidad, a lo mejor un seál de ternura materializado en la manera de mirar. Pero esto, nuevamente, puede ser no más que un pasaje de la existencia relativamente corto y relativamente especial.
Comprendo que poco a poco el sistema imperante parezca destruir nuestros resabios de humanidad. Sin embargo, el amor poco ha cambiado en tantos años de existencia: lo ha dicho muy bien Birmajer en un ensayo que alguna vez leí de más pequeña... El amor es lo único que sigue generando alegría y tristeza, altos y bajos, relacione y rupturas, más que ningun otro hecho. Todos amamos. Estemos en el 2010 o en la Edad Media. La gente seguirá enamorándose. Quizás nunca aprenderemos la lección que pretenden transmitirnos, porque cuando uno ama vuelve a ser el individuo-persona que se ve en el otro individuo-persona que nos viene a completar aquello que nos falta. Para bien o para mal, para mucho o para poco.
Cualquiera que nos viese en la calle, y sin conocernos nos conceptuara así: se equivoca. No lo digo por el fuego de tus ojos al verme ni por la llama que se me aviva en el alma al entirte, no lo digo por los besos bajo la lluvia y en una rotonda en el anochecer lluvioso, no lo digo por tantos amaneceres que en lo que van de tres meses superan los veinte, ni lo digo por tantas cosas más que no son "cosas" son Ser. Lo digo porque ¿Has visto el fuego en tus ojos? ¿Has sentido a mi alma sentirte? ¿Y lo besos bajo la lluvia? ¿Tenés ahí en tu cuerpo los amaneceres que parecen salidos de tu ropero porque se apresuran a desplegarse en tu cama cada noche como la ropa que sale rodando si se abre la puerta de pronto?. Lo digo por cada una de esas "cosas" que son mi Ser y son el tuyo. Lo digo porque nada de lo que ve es lo que en realidad es y sin embargo todo lo que en realidad es se ve tan a flor de piel, tan a viva voz, tan a ciencia dudosa y a sentimiento cierto.
Leo lo que escribo antes de que finalmente esto se diera y puedo ver el retrato de una niña-mujer enamorada. Enamorada mucho antes de entenderlo. Se apresuró el corazón cuando el cuerpo todavía dormía, y fue un repentino sacudón el que me despertó esa mañana doliéndome el pecho. "Es el amor... tendré que ocultarme o huír". Yo quería, en el fondo, que mi nombre te doliera. Que te doliera tanto, que te hiriera tan profundo, que te trajera hasta mí. Y que allí, desfalleciendo en las sábanada de mi cama rota de habitación, me dijeras que el dolor de mi labio se calmaba con tu beso. Y no con uno, con muchos. Y no con él, con vos. Soñaba con que esas palabas salieran de tu corazón. Me encontré buscando retazos de cordura para tolerar el hecho de que esto no podía ser. Y me di cuenta de que jamás me importó lo prohibido o lo permitido, siempre lo vi como concepciones vanas que favorecían al otro y jamás a mí. Nunca me gustó tanto sentir el rechazo de mi madre y la conmiseración de mi vetusto padre, como cuando decidí que era libre. He dicho vetusto, y he sido injusta. Hoy papá toce en su pieza y me habla de notebooks. No hay peor manera que intentar acercarse a mí con un disfraz de cotillón. A mí decime lo que quieras decir, no más ni menos. Sólo eso entiendo porque no estoy hecha para mentiras. Yo no soy una mentira, yo soy una verdad. Y lo que sea que eso signifique quiere trascender fuera de mí para construirme como "yo". Porque yo no soy yo, soy todos los demás. Y me encantó Rousseau y Sartre. Pero me enamoré de ocho horas colgada del teléfono celular de mi mamá y sentada debajo de la mesa colocada en la cocina de mi casa de alquiler. Horas y horas con tu voz. Que si en verdad todo eso era cierto. ¿Qué es cierto?¿Qué es verdad? y decidií que nada. Sólo eso. Sólo vos. Te tenía allí, y sin embargo no, aún no.
Amado Nervo me mintió en séptimo grado y me dijo que "todo amor es claridad" qué gran mentira. Si hay algo oscuro es el amor, es la parte del hombre que más se ensaya y con más error, es lo más humano y no se ha podido racionalizar, pero nos torna casi tan manipulables como felices. Alguna vez, cuando era La Maga, dije que el amor era una fuerza que excedía a la potestad del Ser, una fuerza, una potencia, que jamás podía ser Acto dada la imperfección del hombre como herramienta para ser poseída por esta fuerza y materializar su rigor de verdad. Hoy creo que no me he equivocado. Pero el amor es oscuro y no es abstracto, es tan tangible como tangible es tu presencia en mi vida. Sin embargo si te fueses, no desaparecería. Entonces me he equivocado. El amor se me cuelga de las piernas, me atrapa el cuello, me obliga a escribir. El amor soy yo. Amor mío. Sos mi amor. Estás en mí.
Han dicho que no existe el amor altruista. Sin embargo, vos precías el vivo ejemplo. En tantas vidas copando mi cuerpo nunca encontré esa clase de amor, que no es clase sino amor. Mi alma nunca fue dócil para amar, mi cuerpo en cambio siempre se arrojó a que lo amen. Sin embargo, yo quería que lo tomaras. Desde lejos lo soñaras. Sólo así lo tendrías. Y es que primero yo te di mi alma y mucho dspués todo lo demás. Mi corazón, como también me dijiste, fue una construcción más tuya que mía, es más tuyo que mío.
Nunca sentí ser Alfonsina Storni como para venir a hablar de "corazón" y de "alma". Me resulta tan trillado, yo no creo que exista el concepto de eso que llaman "corazón" porque cuando a uno se lo rompen lo que en realidad el trituran es la ilusión, la proyección de Ser, entonces el humano se siente como perdido y no realizado, buscando constantemente su conversión en Acto, permanece alterado y sin calma. Hasta que todo pasa. Y no es el tiempo, es el Alma.
De pronto, me encontré entre tus manos. Agitada, como un little black bird, moviendo sus alitas, moviendo su cabeza, sólo agitado por la debacle del amor. Te sentí tan soberano de mi espíritu, dominio que alegró mi soledad y ensombreció mi aparente lejanía. Nunca me sentí tan viva, en un planeta de tantos muertos.
Te miré y de pronto muté en un cuarto, y vos el solitario, palpando las paredes. "Si te atreves a sorprender, la verdad de esta vieja pared; y sus fisuras, desgarraduras, formando rostros, esfinges, manos, clepsidras, seguramente vendrá una presencia para tu sed, probablemente partirá esta ausencia que te bebe." Alejandra no mentía. En esa ausencia que desapareció de tu alma, que de pronto se tornó cenizas volándose en una bruma de ensueño, allí nació mi calma, alli nació esto que deja de ser simplemente el amor de los amantes, el compromiso de los novios, la verdad detrás de los ojos... Para ser todo eso, y serlo de verdad.
N.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Es curioso. O quizás no. Tal vez todo esto que visto de lejos hasta puede constituirse en azar es una hermosa realidad proyectada desde el antes. ¿Antes? He dicho Pasado, qué difícil polarizar el tiempo cuando te has convertido en la medida del mismo: cuando estar o no estar contigo... (Gracias, Borges).

Es algo curioso, pensé y me sonreí. Sentada en el piso de cemento aguardando al tren, que ya dejaba ver desde lejos la lucecita que pronto sería una gran lámpara rodeada de una especie de tabla de planchar enorme colocada en vertical y aún vistiendo el "luto" por el fallecimiento del idol nacional. Nuboso el día, lluvioso, no tan fresco como el de aquella vez... Pero sí lo bastante parecido como para sonreirme y volver a sentir el escalofrío de la espera, como si fuera la primera vez. Qué cliché de película romántica, y me faltaría el estribillo de fondo de alguna canción pop y en inglés. Los yanquis saben como hacer escenas efervescentes y pasajeras. La verdadera música que inmortaliza es la Clásica. Y Charly. Say No More.

Entonces, me levanté del suelo. Ésta vez son sandalias, un jean azul y una remera gris, con la camperita esa ajustada que hace poco volví a usar. Mi cabello, muy despeinado, enredándose en el rodete. Mis ojos delineados, y bien abierto. Mis manos con la muñequera del Che. Curioso tambíén, me la regalaste ese día ! lo recuerdo perecto. Pero ese día yo tenía botas, las botas marrones, el jean con el botón rojo, mi pulover "punk" y la horrible cartera.

La lluvia fue un bonito telón de fondo. Me encantaba sentir el frío que por entonces era más bien helado, pero sosteniendo tu mano en la mía sentir el aire calandome en el tuétano no se sentía más que como volver a nacer. ¿Cómo explicarlo, G? Vos entenderas mejor, porque sentimos algo similar, y con fuerza, como un huracán devastador que se vio forzado destruir todo lo de antes: Miedo, resignación, recuerdos. Esos quedan. Esos no se van. Pero los primeros dos se vieron pulverizados y arrojados a la mar de la conmiseración que no sentimos, por nadie.

No imaginaba que ese día iba a conocer tan bien tu cuarto. Tu cama, qué lindo, qué cómodo sentirte conmigo. Pareciera como si aquel instante lo hubiésemos ensayado toda la vida. Pero no, no, bebé. Todo nuevo, todo real.

Cuando me bajo del tren recuerdo que también habías llegado después que yo, que me había apoyado en ese bordecito de un coso que no sé nombrar, y que el hombre del pulover rojo me habló de Francia, de Economía, de Bella Vista, de Perón (¡Baranda! era una baranda de metal, ahora lo recuerdo bien).

Llegaste y me dijiste: "Te amo". Luego, beso, largo y profundo. Luego tu mano de la mía. Alegría, estupor, nervios también. Cómo no mirarte y sentir que eso podía ser un sueño. Pero en los sueños no hacía ese frío y el corazón no me latía febrilmente.

Qué bueno saber que muchos días ya pasaron de esos momentos, y saber que el amor y la manera en que nos miramos sigue haciéndose presente todo el tiempo entre nosotros. Jamás renunciamos el uno al otro, yo creo en lo que vos me enseñaste: uno nunca claudica.

Te amo, G.


N.

martes, 2 de noviembre de 2010

Dandelión Surrealista VIII - Sacreblú !

(Vagón norrutinario, de nuevo. Los árboles, la gente, las cosas, pasando rápido a través de los ojos, a través de las ventanas, a través del espacio tiempo que no comprende a los ateos. Tantas veces ese escenario y siempre distinto. Agarrado de mi cintura, como no queriendote alejar, no comprendes amor mio? la lejania no cabe entre nosotros, entre nuestros cuerpos que se celan, se viven, se aman, se perpetúan viciosamente en una hermosisima danza final. pero no termina allí. Yo te apreso con mis brazos, acaso rodeo tu cuello y qué bien es tenerte ahí. bonito mio, cabello ensortijado, tenés una revolución estallándote en tus ojos y se te quiebra la reacción en las pestañas. Dejame sacarte la lagaña del dolor, cielo mio. Ahí donde te tengo en realidad no estás, estás mil veces más dentro de mí.)

Cierro los ojos y aun te veo, bonito. Va más allá del color de la luz.


Era de día, a las nueve de la noche.Saquito verde, remera azul. Esa locura de complementarios sin pensarlo en realidad. Las abstracciones de la mente nos comulgan en una soledad compartida: y de pronto ¡Mirá! no estamos solos. Mirá el viento, que se mata de risa, atemperándose contra los parachoques que no lo dejan pasar. Pintame con acuarela un minuto más para respirar tu brisa de ciel, mon amour.

- Torimé, canto gregoriano, da miedo si lo escuchás, sobretodo de noche...
- ¡Sí! durante tres años seguidos mi hermano ponía esa canción a medianoche
- ¿Tres años bancándote torimé?
- Sí, bueno, quedé así...
- ... Sacreblú ! Sacreblú !

Me río. Porque si yo cosifico vos desarmás las cosas y les das otro cuerpo después. Giorgio di Chirico un poroto. Transmutación, Heráclito. De repente entiendo que somos un alma sola repartida entre dos cuerpos, dos torrentes sanguíneos (tal vez por eso no podemos separarnos por demasiado, tal vez sea que mi alma busca repatriar en tu cuerpo y al revés.) Desarma y sangra. Obra de Arte. Mio. tuya. Como a las cinco de la mañana cuando todavía te tengo entre mi pelo, mis piernas, mis manos, mi tacto. Despacio, amor. Dejame guardar cada segundo. Dejame, damelo, devolvelo, no te lo lleves! y si te lo llevas, llevame con él, llevame con vos, llevame lejos yo quiero perderme en lo perdido que estés y respirar lo que respire de tu piel, como las esporas que desprenden los dandeliones así cada uno de mis deseos se siembra en tu cuerpo.

- Soñé que me escribías, G. El cuerpo, me lo escribías.
- Te amo.

Y no hay tiempo. No existe. Y cuándo y por qué si no necesito más. Pero sí, contestame, escuchame, sólo porque cuando todo cobra sentido es cuando me devolvés el sonido de mis palabras. En vos, tienen vida, amor.

Hemos llegado al punto en el que no es mentira nada. No entre nosotros, G. Vos me escribiste ¿entendés? Me escribiste. Me tipografiaste. Ahora mismo esto de amarte es tenerte ahí mirando al horizonte con ese rostro de niño perdido y esos ojos de que te escapaste de los setenta. Ahí, tus manos se apresuran y presionan las teclas de una máquina de escribir. Ella escribe constantemente. Ella está aquí. Ella sos vos. Y viene a decirte que no claudiques, ni siquera ens ecreto, mucho menos en tu interior. No te atrevas a negarlo. Sólo con esos ojos se puede amar así y decir Adiós. Adiós es una palabra que no quiero escuchar jamás de vos. Porque entonces todo esto que es imborrable se me convierte en la hisotira más hermosa y más triste. Y yo ¿Dónde viviré? ¿donde las coplas, las amapolas, los dandeliones, Ernesto, Victoria, Camila, y la mesa de luz con la ventana que de al patio donde jueguen? No puedo ya. Hemos llegado allí. Al punto en el que no podemos perder si saltamos de la mano. Aquí, bebe, tocandote el rostro, sintiendote adentro mio pero corriendo para alcanzarte, extendiendome mis manos para tenerte. Personaje vivo de la Historia que alguna vez creaste. Salido de tu matriz misma de soledad y de amor. No me dejes de escribir, que no se acabe la tinta, bebe. Puedo sangrar hasta secarme sólo por aprehender esa última letra, y no termina.

N.

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