“Niña, adolescente, los libros me salvaron de la desesperación; eso me ha persuadido de que la cultura es el más alto de los valores, y no logro considerar esta convicción con mirada crítica.”

jueves, 4 de noviembre de 2010


(Para G.)
Cualquiera podría decir que dos personas que caminan de la mano y bajo sus pies cualquier empedrado no son más que dos almas en convención de convivencia.
Quizás haya en sus rostros un atisbo de felicidad, a lo mejor un seál de ternura materializado en la manera de mirar. Pero esto, nuevamente, puede ser no más que un pasaje de la existencia relativamente corto y relativamente especial.
Comprendo que poco a poco el sistema imperante parezca destruir nuestros resabios de humanidad. Sin embargo, el amor poco ha cambiado en tantos años de existencia: lo ha dicho muy bien Birmajer en un ensayo que alguna vez leí de más pequeña... El amor es lo único que sigue generando alegría y tristeza, altos y bajos, relacione y rupturas, más que ningun otro hecho. Todos amamos. Estemos en el 2010 o en la Edad Media. La gente seguirá enamorándose. Quizás nunca aprenderemos la lección que pretenden transmitirnos, porque cuando uno ama vuelve a ser el individuo-persona que se ve en el otro individuo-persona que nos viene a completar aquello que nos falta. Para bien o para mal, para mucho o para poco.
Cualquiera que nos viese en la calle, y sin conocernos nos conceptuara así: se equivoca. No lo digo por el fuego de tus ojos al verme ni por la llama que se me aviva en el alma al entirte, no lo digo por los besos bajo la lluvia y en una rotonda en el anochecer lluvioso, no lo digo por tantos amaneceres que en lo que van de tres meses superan los veinte, ni lo digo por tantas cosas más que no son "cosas" son Ser. Lo digo porque ¿Has visto el fuego en tus ojos? ¿Has sentido a mi alma sentirte? ¿Y lo besos bajo la lluvia? ¿Tenés ahí en tu cuerpo los amaneceres que parecen salidos de tu ropero porque se apresuran a desplegarse en tu cama cada noche como la ropa que sale rodando si se abre la puerta de pronto?. Lo digo por cada una de esas "cosas" que son mi Ser y son el tuyo. Lo digo porque nada de lo que ve es lo que en realidad es y sin embargo todo lo que en realidad es se ve tan a flor de piel, tan a viva voz, tan a ciencia dudosa y a sentimiento cierto.
Leo lo que escribo antes de que finalmente esto se diera y puedo ver el retrato de una niña-mujer enamorada. Enamorada mucho antes de entenderlo. Se apresuró el corazón cuando el cuerpo todavía dormía, y fue un repentino sacudón el que me despertó esa mañana doliéndome el pecho. "Es el amor... tendré que ocultarme o huír". Yo quería, en el fondo, que mi nombre te doliera. Que te doliera tanto, que te hiriera tan profundo, que te trajera hasta mí. Y que allí, desfalleciendo en las sábanada de mi cama rota de habitación, me dijeras que el dolor de mi labio se calmaba con tu beso. Y no con uno, con muchos. Y no con él, con vos. Soñaba con que esas palabas salieran de tu corazón. Me encontré buscando retazos de cordura para tolerar el hecho de que esto no podía ser. Y me di cuenta de que jamás me importó lo prohibido o lo permitido, siempre lo vi como concepciones vanas que favorecían al otro y jamás a mí. Nunca me gustó tanto sentir el rechazo de mi madre y la conmiseración de mi vetusto padre, como cuando decidí que era libre. He dicho vetusto, y he sido injusta. Hoy papá toce en su pieza y me habla de notebooks. No hay peor manera que intentar acercarse a mí con un disfraz de cotillón. A mí decime lo que quieras decir, no más ni menos. Sólo eso entiendo porque no estoy hecha para mentiras. Yo no soy una mentira, yo soy una verdad. Y lo que sea que eso signifique quiere trascender fuera de mí para construirme como "yo". Porque yo no soy yo, soy todos los demás. Y me encantó Rousseau y Sartre. Pero me enamoré de ocho horas colgada del teléfono celular de mi mamá y sentada debajo de la mesa colocada en la cocina de mi casa de alquiler. Horas y horas con tu voz. Que si en verdad todo eso era cierto. ¿Qué es cierto?¿Qué es verdad? y decidií que nada. Sólo eso. Sólo vos. Te tenía allí, y sin embargo no, aún no.
Amado Nervo me mintió en séptimo grado y me dijo que "todo amor es claridad" qué gran mentira. Si hay algo oscuro es el amor, es la parte del hombre que más se ensaya y con más error, es lo más humano y no se ha podido racionalizar, pero nos torna casi tan manipulables como felices. Alguna vez, cuando era La Maga, dije que el amor era una fuerza que excedía a la potestad del Ser, una fuerza, una potencia, que jamás podía ser Acto dada la imperfección del hombre como herramienta para ser poseída por esta fuerza y materializar su rigor de verdad. Hoy creo que no me he equivocado. Pero el amor es oscuro y no es abstracto, es tan tangible como tangible es tu presencia en mi vida. Sin embargo si te fueses, no desaparecería. Entonces me he equivocado. El amor se me cuelga de las piernas, me atrapa el cuello, me obliga a escribir. El amor soy yo. Amor mío. Sos mi amor. Estás en mí.
Han dicho que no existe el amor altruista. Sin embargo, vos precías el vivo ejemplo. En tantas vidas copando mi cuerpo nunca encontré esa clase de amor, que no es clase sino amor. Mi alma nunca fue dócil para amar, mi cuerpo en cambio siempre se arrojó a que lo amen. Sin embargo, yo quería que lo tomaras. Desde lejos lo soñaras. Sólo así lo tendrías. Y es que primero yo te di mi alma y mucho dspués todo lo demás. Mi corazón, como también me dijiste, fue una construcción más tuya que mía, es más tuyo que mío.
Nunca sentí ser Alfonsina Storni como para venir a hablar de "corazón" y de "alma". Me resulta tan trillado, yo no creo que exista el concepto de eso que llaman "corazón" porque cuando a uno se lo rompen lo que en realidad el trituran es la ilusión, la proyección de Ser, entonces el humano se siente como perdido y no realizado, buscando constantemente su conversión en Acto, permanece alterado y sin calma. Hasta que todo pasa. Y no es el tiempo, es el Alma.
De pronto, me encontré entre tus manos. Agitada, como un little black bird, moviendo sus alitas, moviendo su cabeza, sólo agitado por la debacle del amor. Te sentí tan soberano de mi espíritu, dominio que alegró mi soledad y ensombreció mi aparente lejanía. Nunca me sentí tan viva, en un planeta de tantos muertos.
Te miré y de pronto muté en un cuarto, y vos el solitario, palpando las paredes. "Si te atreves a sorprender, la verdad de esta vieja pared; y sus fisuras, desgarraduras, formando rostros, esfinges, manos, clepsidras, seguramente vendrá una presencia para tu sed, probablemente partirá esta ausencia que te bebe." Alejandra no mentía. En esa ausencia que desapareció de tu alma, que de pronto se tornó cenizas volándose en una bruma de ensueño, allí nació mi calma, alli nació esto que deja de ser simplemente el amor de los amantes, el compromiso de los novios, la verdad detrás de los ojos... Para ser todo eso, y serlo de verdad.
N.

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