“Niña, adolescente, los libros me salvaron de la desesperación; eso me ha persuadido de que la cultura es el más alto de los valores, y no logro considerar esta convicción con mirada crítica.”

miércoles, 23 de septiembre de 2009




De alguna forma nos encontramos. No sé bien en qué esquina doblabas, y qué empinada vereda era la que yo subía… Pero en algún punto nos enfrentamos, hubo conexión, inflexión, unidad… Y nunca lo había sentido así, y tengo al ligera expectativa de que esto no se puede repetir… Es de la clase de cosas con las que uno choca, y dicho impacto es tan grande y hermoso que acaba por desfigurar el rostro de la cotidianeidad organizada (y qué bello es sacudir los estigmas del tradicionalismo y la mecanicidad del amor). Estoy feliz. ¿Creo yo en la felicidad? ¿Esa utopía destinada a hacernos caminar aunque jamás lleguemos a tocar el horizonte? ¿Creo yo en el amor? ¿Esa trampa económica y esa mentira hermosa que edulcora galerías de Arte exhibiendo una suerte de riqueza pastoril? Yo tantas veces dije: esto no es amor, es Arte… Hoy tengo Amor (ambas palabras tienen un objetivo similar y una expresión igual de aprticular, además de cuatro letras y la misma A dando inicio a su fonética). Yo que tantas veces dije esto no es Felicidad, es novedad… Hoy tengo Felicidad. Se enfrentan dos rostros de una misma personita, rebuscada y nebulosa, la más corriente y la más innovadora. Yo que tanto necesito ser libre y expresiva nunca creí que podría serlo si estaba con alguien más. Hoy creo que se puede, hoy creo que puedo apostar por eso. Porque ni en un solo segundo de los días en los que nos conocimos verdaderamente estando juntos me separé de vos… Y aún no permaneciendo a tu lado, siento que mi alma se quedó allí donde tus brazos la acaparan de forma tal que pueda impulsarse al vacío y encontrar otros cielos: y a la vez redescubrir los ya entendidos… Y no importa si de pronto todo cambiara de nuevo. Esto vale la pena. Yo que estoy siempre tan en contra del romanticismo hipócrita, sé que en nada se parece a esto… Sé que esto es distinto. Esto se parece más a vos y más a mí. Y a nadie más. ¿Increíble no?

1 comentario:

gayito ciego dijo...

Guau! Que momento. Sin duda esa clase de momentos son los que hacen que todo valga la pena, momentos en los que por un pequeño instante (pero ese instante es terrible, tan hermoso y delicioso) estemos realmente convencidos de que despues de todo nuestra vida tenga algo de especial, que no somos tan solo algo más, por un segundo el mundo parece querer quebrarse en miles de trozos de cristal hecho de azucar, y uno esta ahi parado en el medio con ganas de llorar y reirse a la vez, entonces amor y felicidad ya no pueden ser solo palabras, ya no hay un significado ni una idea para ellas, sino que son cosas que se funden y se sienten como un escalofrio en toda la piel, algo que busca abrirse paso desde en medio del pecho.
Lo malo es que esas cosas duren tan poco, lo malo es que de vuelta en lo cotidiano, sumergidos ya en la duermevela de vivir lo que llamamos vida, los olvidemos entre las urgencias de lo inmediato, lo bueno de estas cosas es que aun tiempo despues de sentirlas, al recodarlas todavia nos llenan de un poco de su magia, todavia podemos saborear lo hermoso de aquel momento, todavia hay un poco de su fuerza que nos llena.
Lo unico que debemos hacer en nuestros peores momentos es recordar.
Muy bueno Maga, Saludos!!

Archivo del blog

Buscar este blog