“Niña, adolescente, los libros me salvaron de la desesperación; eso me ha persuadido de que la cultura es el más alto de los valores, y no logro considerar esta convicción con mirada crítica.”

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Esa insoportable levedad del Ser,
esa inalienable inquietud de vivir.

Postrados están los deseos de morir,
y la misma muerte los ha venido a recoger

mientras la tarde se adormece
porque la vereda está quieta hoy

se ha posado en mi ventana,
me acarició una mejilla,

se quebró entre mis manos,
se puso a llorar en mis hombros.

Pobrecita, siempre tan cerca
pero hoy está tan lejos.

Tiene miedo del temor.

será que ya no vendrá a buscarme

es esa,

la maldita manía de velar
por mí.

N.

1 comentario:

G. dijo...

Siempre voy a velar por vos, mi amor. Porque sos todo lo que me importa; sé muy bien que sin vos me desintegro por completo, desaparezco, sin lugar a dudas.
Es esa levedad, te entiendo. Pero ahora somos seres inmanentes, el uno con el otro, unidos por una libertad que nos ata inextricablemente y nos hace mirarnos una y otra vez a los ojos. Es esa trascendencia inmaculada que te caracteriza, ese todo heterogéneo pero impresionante que hace de vos una persona excepcional, única, inigualable.

No sé que decir, claro está. Pero de algo estoy seguro que no me equivoco: Te amo, muchísimo, mi amor. Amo lo que escribís. Amo cómo escribís. Te amo a vos, por siempre.

G.

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